El enamoramiento es un síntoma Parte 5.

Última parte y conclusiones.

Continúa de las partes anteriores: Parte 1  Parte 2 Parte 3 parte 4

  1. – La parte complementaria de la pareja. Más sobre el apego, la dependencia, la “adicción al otro". Algunos consejos para superarla.

ReflexionandoMe parece pertinente comenzar con este magnífico y claro texto de Laura Gutmán, donde de forma sencilla nos explica cómo se sientan las bases de una adicción. El comienzo de todo, de una forma silenciosa y sutil:

Si hemos atravesado nuestra infancia poco amparados o poco protegidos, haciendo grandes esfuerzos para sobreadaptarnos, es posible que en la actualidad entremos en competencia con los niños desde el hambre emocional. Grandes y pequeños nos pelearemos por un trozo de mirada, quejándonos de que nuestros hijos “están terribles”, son muy “demandantes”, estamos hartos de que “se enfermen”, o que “no respeten a los mayores”.


Nos parece inaceptable que abandonen la escuela o que se droguen o que no coman o que se escapen o que tengan sexo sin protegerse. Cuando un niño no es suficientemente nutrido emocionalmente durante la infancia, va a seguir necesitando eso que pidió, aunque modificará el modo en que formulará el pedido. La edad no calma la sed. La edad sólo disfraza las necesidades primarias  en otras más presentables en sociedad. El niño necesitado se convertirá en un joven desesperado, ávido, feroz. Por eso, no importa con cuánta comida se atosigue, cuánta droga lo calme, cuánta agresión drene o cuántas pastillas lo duerman…no va a obtener cuidados maternos.  Esto es consecuencia de una gran equivocación. Porque toda droga va a requerir más dosis. Toda relación dependiente lo va a llevar a relaciones aún más destructivas. Toda dieta lo va a arrojar a un circuito de  restricciones. Todo acceso al alcohol lo va a dejar más prisionero de sus borracheras. Y toda distancia emocional lo va a colocar cada vez más lejos en su propio desierto. Amar concretamente a los hijos todos los días y todas las noches requiere comprender de dónde venimos, para entender las contradicciones profundas que sentimos cuando nuestros hijos pequeños nos demandan atención, presencia, conexión y amparo. Si nos sentimos desbordados o exigidos, es urgente emprender un camino de conocimiento personal, haciéndonos cargo de las improntas básicas que tenemos grabadas bajo la falta de cuidado o de palabras. Esas necesidades infantiles no nos fueron satisfechas en el pasado. Ahora nos corresponde  reconocer qué es lo que nos ha acontecido, para decidir qué haremos hoy, es decir, cómo alimentaremos a nuestro niño herido y hambriento, para no trasladar esa hambre sobre nuestros hijos.

Obviamente, podemos aplicar lo anterior a nuestras relaciones de pareja, a las cuales trasladaremos también nuestro vacío y hambre emocional, sentando las bases para un vínculo nada saludable.

 

 

  1. Conclusión:

Conseguir el equilibrioEn conexión con lo anterior, y tal como leeremos al final de este punto:

Los síntomas de los hijos de familias cuyos padres, o uno de ellos son alcohólicos,  son idénticos a los síntomas que desarrollan los que han sufrido maltrato psicológico, y ambas situaciones configuran finalmente adultos con una forma de relacionarse de tipo “adictiva” y desesperada (independientemente de que haya sustancias por medio o no).

A menudo en la vida cotidiana nos quedamos como fijados obsesivamente al otro. Leamos unos párrafos al respecto del término “fijación” que nos facilita el diccionario de psicoanálisis:

La fijación hace que la libido se una fuertemente a personas o a Imagos, reproduzca un determinado modo de satisfacción, permanezca organizada según la estructura característica de una de sus fases evolutivas. La fijación puede ser manifiesta y actual o constituir una virtualidad prevalente que abre al sujeto el camino hacia una regresión.

(…) también se habla de fijación dentro de la teoría freudiana del inconsciente, para designar el modo de inscripción de ciertos contenidos representativos (experiencias, imagos, fantasías) que persisten en el inconsciente en forma inalterada, y a los cuales permanece ligada la pulsión. El neurótico, o de un modo más general todo sujeto humano, se halla marcado por experiencias infantiles, permanece ligado en forma más o menos disfrazada a modos de satisfacción, tipos de objeto o de relación arcaicos; la cura psicoanalítica atestigua tanto la influencia y la repetición de las experiencias pasadas como la resistencia del sujeto a desprenderse de ellas.

La solución está en tí mismo.Como dice Freud, la fijación es: fijación “al trauma” (y origen particular de nuestra neurosis). Hemos ido diciendo a lo largo del trabajo, de un modo u otro, que toda persona que “transfiere” (hacia la pareja, terapeuta, familiares…etc.) es decir, la persona que proyecta continuamente su problemática hacia el exterior, distorsionando la percepción de la realidad y del otro, de alguna forma podemos afirmar de ella que es “adicta”. Adicta a una idea enfermiza en él/ella, desde la cual piensa y experimenta la vida toda, pues está fijado a ella. A veces sucede que esa persona además –para llenar su vacío- cae en una adicción a una sustancia.

Es a este tipo de adicciones a las que nos solemos referir popularmente con el término adicto, pero hemos de entender al final de todo este recorrido que la adicción es “un estado de la persona”. Ese estado es patológico, problemático, de vacío, de asuntos por resolver, y eso obliga a la persona a estar continuamente en búsqueda de “lo que no fue”, por caminos equivocados (los celos patológicos “buscan” compulsivamente a través del “control” de la otra persona, la “seguridad” de no perder a la persona amada. Esta persona es adicta a la búsqueda de control porque en su persona no quedó inscrito el amor propio y la seguridad de ser amado. Hay algo ahí que no se vive, no se experimenta, y ese algo es proyectado en el otro, afectando toda la situación y relación.

Adicción a sustancias o emocional

El adicto a una sustancia sólo se diferencia del adicto emocional en el objeto con el cual pretenden llenar  el vacío o problema interior (es decir, en la forma escogida de satisfacción). Hay veces que ambos modos conviven. El sujeto está preso de emociones que no controla, siendo una emoción un sentimiento no resuelto y revivido continuamente. La adicción es un estado de la persona. No importa a lo que sea adicto (a alguien, a algo….) lo que importa es que eso es un síntoma en sí, es llamada de atención. Por ello, los programas de atención a adictos de drogas, alcohol…etc., son perfectamente aplicables a personas dependientes emocionales, o agresivas, o cualquiera de los perfiles patológicos en que nos encontremos. Todos están en el mismo estado de fondo, sólo cambia la forma. Es éste el motivo de que cada vez más los adictos a sustancias sean tratados psicológica y emocionalmente. Antiguamente caíamos en el error de pensar que la adicción a drogas o alcohol era una especie de hecho físico, ubicando el problema en la sustancia en sí; era ésta la que se consideraba adictiva. Pero no… pues de hecho personas que toman la misma cantidad de alcohol, no caen jamás en una adicción. Es el tipo de persona –que ya es previamente adicta en el sentido de portar una problemática emocional- la que convierte algo o alguien en objeto de su adicción: en sustancia o persona que es vista como la que resuelve y subsana su trauma psíquico, tal como si de un salvador se tratara.

Hacer terapia.Repitiendo un poco lo mismo, aunque matizando aún más, me gustaría detallar a continuación lo que establece el “Programa de Atención Emocional para la Prevención de Adicciones” de la Universidad Autónoma de Guadalajara (http://contenidos.uag.mx/pda/camino2.htm) donde se exponen una serie de razonamientos al respecto muy interesantes desde mi punto de vista y acordes a los párrafos previos, ya que se basa en un enfoque amplio y renovado sobre el tema de la adicción, considerando que efectivamente y como comento más arriba, no es “la sustancia”  la que provoca adicción, sino el perfil psico-emocional de la persona, un perfil que está en permanente búsqueda de lo que no tiene inscrito, en perenne “hambre emocional”, es el “alcohol psicológico”. Lo que buscamos, nos persigue. Habrá, pues, que calmar esa sed y pasar a ser personas libres.

En el mencionado Programa de Atención Emocional se hace en primer lugar una invitación a que pensemos “qué nos pasa”. Ese tema lleva inevitablemente hacia el concepto de la propia autoestima personal, que en el adicto (como en el enamorado enfermizo) está muy dañada, y finalmente concluirá con los “estados emocionales”, que son los que están en la raíz de nuestras conductas y de nuestro propio grado de felicidad y desarrollo. Será dentro de la persona, y no afuera, donde habrá que sanar la adicción, con el doble sentido que sabemos tiene. A los pacientes se les plantea inicialmente esta pregunta clave:

Todas las adicciones tienen un solo fin: la fuga de los estados emocionales que es lo que genera la dependencia y provoca un atrofiamiento de la voluntad. Todo estado de dependencia es posterior a un estado emocional intolerable, que mediante la actividad adictiva logra un alivio momentáneo.

Los niños no se quejan de los malos tratos que padecen, pero, por el contrario, están permanentemente a la espera de un reconocimiento por parte del progenitor que los rechaza. Y es improbable que este reconocimiento llegue algún día. Los niños interiorizan una imagen negativa de sí mismos, y la aceptan como merecid (HIRIGOYEN, Marie-France; El acoso moral : el maltrato psicológico en la vida cotidiana).

Nótese la vital importancia del párrafo anterior que remarco en negrita, ya que es justo esa experiencia vital (de quedar “permanentemente a la espera”) lo que se va a disparar cuando en el futuro se comience una relación de pareja, y es ese trauma lo que se va a transferir, a proyectar, lo que se va a interponer entre dos personas reales, el “fantasma” que distorsionará la relación, y la afectará negativamente de raíz.

¿Estás enamorado, o estás transfiriendo rabia y dolor? ¿Amas a una persona con las características nocivas que hemos visto?

Será momento de ponerse a mirar hacia el propio interior, liberando y sanando ahí los patrones dañados, creando nuevas realidades y tomando las decisiones más adecuadas para el logro de una auténtica felicidad.

Si desea dejar un comentario sobre este post, por favor hágalo en la primer parte.

___________________

OLGA RIVAS CORRALES

 


Fue paciente del Lic. Axel Rozen, ver comentario realizado por ella sobre dicho tratamiento.

  • Profesora de primaria.
  • Título de Grado en consultoría psicológica por la Bircham International University.
  • Acreditada legalmente por la Asociación Española del Counselling.
  • Amplia formación en psicoanálisis y psicología transpersonal (máster).
Puedo trabajar con cualquier cuestión psicológica y emocional en personas que no tengan diagnosticos competencia de un licenciado en psicología. Es decir trabajar los malestares de personas global mente sanas.  Mis ámbitos de mayor interés son los problemas psicopedagógicos en adolescentes ( cuando ambos aspectos van unidos ) y las adicciones amorosas en adultos , pero cualquier cuestión que se me presente me resultará igualmente motivadora.

cursospsiorc@gmail.com

http://ayuda-psicoemocional.webnode.es

 

BIBLIOGRAFÍA UTILIZADA

BRUNO, F. J. Diccionario de términos psicológicos fundamentales. (1997). Barcelona. Paidós Studio.

CARVER, Charles S.; SCHEIER, Michael F. Teorías de la personalidad, 3ª ed, Traducción de María Elena Ortiz Salinas, capítulo 11, págs.. 293-303.

GUTMÁN, Laura. El hambre emocionalhttp://www.animalespiritual.com/el-hambre-emocional/, 2014.

HIRIGOYEN, Marie-France; El acoso moral : el maltrato psicológico en la vida cotidiana, Barcelona : Paidós, 1999. Serie Paidós Contextos, 42.

HORNEY, Karen, Neurotic personality of our times, New York: Norton, 1937.

HORNEY, Karen, Our inner conflicts, New York : Norton, 1945. ERIKSON, E. H., Childhood and society, 1ª ed., New York : Norton, 1950.

LACÁN, Jacques. Ver Seminarios XX a XXIII. En la misma línea que yo comentaba más arriba, Lacán expresa que en ese momento en que nos enamoramos, una mujer para un hombre es un síntoma y viceversa, que un hombre para una mujer es un síntoma. Él dirá que es “letra gozada”, leer sus interesantes reflexiones en los mencionados seminarios.

LAPLANCHE, Jean y PONTALIS, Jean Bertrand, Diccionario de Psicoanálisis, 1ª ed., 6ª reimpr. Buenos Aires etc, Paidós, 2004, pág. 156 ss

POSADA, Pilar. Affectio Societatis, nº 2, En tanto no hay relación sexual… entonces síntoma, 1998, pág. 6.

R.A.E. define Estrés: Tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves.

Para los términos “síntoma” y “fantasma” ver, Ustárroz Orangez, Daniel Hugo, El Síntoma en la Teoría psicoanalítica, Revista de Psicoanálisis, Psicoterapia y Salud Mental Vol. 1 nº 3, 2008

USTÁRROZ ORANGEZ, Daniel Hugo, El Síntoma en la Teoría psicoanalítica, Revista de Psicoanálisis, Psicoterapia y Salud Mental Vol. 1 nº 3, 2008

VALLEJO-NÁGERA, J.A. [director]; López-Ibor, José Miguel … [et al], Guía práctica de psicología, 21ª ed., Colección Vivir Mejor, Madrid, Temas de hoy, 1998, 696-97.

Ver por ejemplo: http://contenidos.uag.mx/pda/camino2.htm

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